Hace algunos años, escuche en una conferencia sobre “amor conyugal”, una frase de un autor norteamericano (George Sim Johnston) que aconsejaba:

“give her a hug rather than a lecture”; (dale un abrazo más que una conferencia), y me ha pareció una buena idea. Para dar un abrazo, intenso, profundo, cercano, afectuoso, necesito recorrer un camino que he desarrollado en tres fases: “Conocer – Querer – Alcanzar el objetivo”.

1. CONOCER:

Para abrazar a alguien, necesito conocerle, apreciarle y de alguna manera, quererle. Y aquí podemos preguntarnos: ¿Se lo que es el matrimonio? ¿qué pienso acerca del matrimonio? ¿qué piensan las personas y la sociedad acerca del matrimonio? Son preguntas a las que a veces respondemos de una forma muy teórica, y generalmente poco, o muy poco convencidos. Si la pregunta la hago personalmente a alguien y quiero conocer sus verdaderos sentimientos, suelo ser más agresivo y preguntar: ¿te volverías a casar? (esperando que no conteste de forma evasiva: ¿pero con la misma mujer/marido?)

Muchas personas no se han parado a reflexionar acerca de la realidad del matrimonio, y por tanto no tenemos un conocimiento claro de lo que es el matrimonio. Frivolizamos demasiado con esta realidad y los que deberíamos defenderlo con nuestro ejemplo y convicción, en muchas ocasiones no lo hacemos.

Una definición académica y completa del matrimonio, es la que propone el profesor Javier Escrivá, que lo concreta de la siguiente forma; el matrimonio es:

“la unión jurídica, plena y total, de un varón y una mujer en la virilidad y en la feminidad, que comporta una comunidad indivisible de vida, ordenada a la generación y educación de los hijos y a la mutua ayuda”.

En esta definición se aprecian y se destacan los cuatro elementos constitutivos del matrimonio:

  1. Unión plena y total en la que los esposos comparten una misma suerte (cum-sortes).
  2. De un varón y una mujer en cuanto tales (como personas sexuadas: hombre y mujer).
  3. Comunidad indivisible: unión que abarca toda la vida de la persona, sin reservarse nada excepto la propia conciencia. Consecuencia de la unidad, resulta la indisolubilidad; ya que una entrega plena del varón, solamente se puede realizar a una mujer y viceversa.
  4. Ordenada a la generación y educación de los hijos y a la mutua ayuda. No se trata tanto de una tendencia de los cónyuges sino de una búsqueda de la plenitud de la unión, a través de unas obras propias y exclusivas tendentes a lograr la máxima perfección de los cónyuges.

Pero si descendemos a las formas sencillas y coloquiales, como decíamos al principio, el matrimonio puede definirse también, como lo hemos escuchado muchas veces:

“la unión de un hombre con una mujer para
siempre y abierto a la vida”.

Que es lo que satisface plenamente el deseo natural de todo ser humano de todos los tiempos, esas tres condiciones que también hemos escuchado y sentido personalmente:

  • Estar contigo
  • Solo contigo
  • Siempre contigo

¿No es este el deseo que tiene el ser humano, en cualquiera de las culturas?

Entonces, ¿Por qué no se mantienen estos deseos a lo largo del tiempo?

Los deseos se mantienen solo que la realidad, que es cambiante, puede ocultarlos en gran medida. Además, si deseamos mantener un deseo, debemos alimentarlo (inteligencia y voluntad).

2. QUERER:

“Querer”, Querer incorporar la voluntad. Escuche en una ocasión que para alcanzar un objetivo se necesitan tres cosas:

  1. Definir el objetivo
  2. Utilizar los medios adecuados para alcanzarlo
  3. Establecer elementos de control que me permitan mantener o corregir el rumbo

Si tenemos claro el objetivo, ¿Como puedo alcanzarlo? Siendo consciente de que el fundamento de la esperanza del éxito matrimonial, consiste en dos cosas:

  • Confianza plena en el otro
  • Trabajo constante.

¿Alguien en su sano juicio, podría pensar que sin esfuerzo constante y sin confianza se podría levantar una empresa? Sabemos que para triunfar en la empresa, debo utilizar todos mis recursos; implicar toda mi persona (sentimientos, inteligencia, voluntad) y desarrollar un gran esfuerzo diario. ¿Porque no nos empeñamos igual, por hacer crecer nuestro matrimonio, dedicando lo mejor de nosotros mismos?

Pensemos en nuestro matrimonio:

1) ¿Fijamos objetivos a largo, medio y corto plazo? “Proyecto familiar

2) ¿Estudiamos y definimos estrategias para alcanzarlos?: Marketing de pareja: DAFO. Conocerme, conocerte, conocernos.

3) ¿Buscamos los medios adecuados y los procedimientos concretos que nos permiten avanzar en la dirección adecuada? Formándonos, leyendo, poniendo en común los temas que nos preocupan, hablando, teniendo ilusiones comunes, Acudiendo a Centros de Atencion Familiar, etc.

4) Hacemos un seguimiento constante para garantizar que estamos recorriendo el camino elegido?

 3. ALCANZAR EL OBJETIVO. Corregir el rumbo:

Tenemos claro lo que queremos, pero no lo hacemos; eso ya lo decía San pablo (lucha entre el hombre nuevo y el hombre viejo) y algunos siglos antes Confucio también expresaba ideas semejantes. Y es que esa es la realidad del ser humano: su precariedad.

¿Acaso pensamos que una empresa tan compleja como el matrimonio se puede dejar en manos de la improvisación? Teniendo en cuenta además, que se trata de una empresa de dos socios que participan al 50%. Cualquier decisión debe tomarse por consenso y cuanto mas importante sea la decisión, mas elaborado debe ser el acuerdo. Por tanto la evolución favorable de la empresa y del matrimonio, se basa en la toma de acuerdos. Los matrimonios deben ser expertos en consensuar.

Pero en el matrimonio, los acuerdos deben tener una característica especial y es que deben tomarse de tal forma que los dos salgamos ganando. El mejor acuerdo en el matrimonio es aquel que fortalece nuestra relación; sea propuesta tuya, mía o fruto del acuerdo alcanzado.

Pero esto requiere:

  • Voluntad de dialogo
  • Implicación personal (inteligencia voluntad, sentimientos, etc.)
  • TIEMPO

Tiempo que por ser escaso, debemos de priorizarlo y tratar de utilizarlo en lo ¿urgente, o en lo importante?

Mantener mi matrimonio como lo más importante de mi vida, me obligara a estar pendiente de mi trayectoria para alcanzar el objetivo y si es necesario ir corrigiendo el rumbo. Según dicen los pilotos, la trayectoria de un avión, nunca sigue el rumbo teórico previsto, debido a las turbulencias y a otras circunstancias, etc.; se trata de ir haciendo constantemente pequeñas correcciones para mantenernos cerca de la trayectoria teórica. Algo así nos pasa también en nuestro matrimonio, ¿no les parece?

Esas pequeñas correcciones en el rumbo son las que al final harán que consigamos alcanzar nuestro objetivo: SER FELIZ.

Siendo esto así, parece que nuestro camino hacia la felicidad consistirá en desarrollar nuestra capacidad de amar. Tanto como seamos capaces. Y SOLAMENTE así seremos felices, no lo olvidemos.Ya nos lo recordaba uno de nuestros mas grandes místicos y poetas del siglo de oro español: “En el atardecer de la vida se nos examinará del amor (S.J. de la Cruz)

TU ERES MI GRAN EMPRESA y hacia ti debo dirigir todas mis energías, todo mi pensamiento, todas mis estrategias y todo mi esfuerzo. Todo ¿para qué?, para HACERTE FELIZ.

Notas tomadas de la conferencia pronunciada por D. José Luis Galdón en Palma de Mallorca en la Asociación Cultural Massanella.